Crear
un rincón apetecible donde los niños pueda dejar volar su imaginación, leyendo,
puede ser una forma magnífica de que nuestros hijos se enganchen a la
lectura. Si además compartimos con ellos muchos de esos momentos y tratamos de
actualizar su biblioteca según vayan creciendo, adaptándola a sus gustos e
intereses, conseguiremos que, desde pequeños, disfruten de la magia
de la lectura. Así, resultará mucho más fácil crearles un hábito
lector que les acompañará el resto de su vida y que, además de hacerles
disfrutar, enriquecerá su vocabulario y aumentara su comprensión lectora, cualidades fundamentales en el desarrollo del aprendizaje. De
hecho, un buen lector difícilmente fracasará en los estudios, además de tener
en su poder el mejor vehículo para dejar volar su imaginación. Como dijo Emily
Dickinson “para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”.
Este columpio de Ikea o improvisar un
cálido tipi indio me han parecido unas opciones excelentes para conseguir ese
sugerente espacio de evasión.
