viernes, 5 de febrero de 2010

“Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan).”

Esta frase con la que da comienzo el libro de El Principito en su epígrafe deberíamos tenerla todos presente en nuestros corazones. Recordando y poniéndonos en el lugar del niño que fuimos veríamos el mundo, y a nuestros propios hijos, de otra forma.

También otras citas de este maravilloso libro invitan a la reflexión. "
Si yo ordenara a un general que se transformara en ave marina y el general no me obedeciera, la culpa no sería del general sino mía". ¿Cuántas veces exigimos a nuestros hijos conductas impropias para su edad? En muchas ocasiones no reflexionamos lo suficiente sobre la importancia de poner límites realistas. No hacerlo puede generar, con mucha probabilidad, un clima de frustración para padres e hijos muy desfavorable para el aprendizaje y disfrute de ambos. Tomemos nota y evaluemos habitualmente dichos límites para no sobrecargar de exigencias irrealizables a nuestros niños. Tanto ellos como nosotros lo agradeceremos.

1 comentario:

  1. Durante un tiempo me ayudó el pensar en determinados momentos un tanto difíciles y en los que no sabía bien qué hacer, ¿qué pensaría el principito en esa situación?. Creo que voy a retomarlo, las cosas realmente no son tan complicadas.... gracias por recordarme que El prindipito sigue existiendo.

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